miércoles, 12 de octubre de 2011

FRANKFURT

Llegaron ayer a la 63º Feria del Libro en Alemania

Escritoras y escritores argentinos en Frankfurt

Intercambiarán ideas con sus pares alemanes, darán un panorama de lo que se está produciendo literariamente en el país y en el resto de América Latina y tendrán oportunidad de contactarse con escritoras y escritores del resto del mundo .
  Arribó ayer el contingente de escritores y escritoras argentinos, para participar en la 63ª Feria del Libro de Frankfurt. La fuerte presencia de las letras nacionales tendrá como escenario un pabellón argentino de unos 120 metros cuadrados, con las ofertas de más de 30 editoriales nacionales. De la partida de narradoras y narradores fueron el historiador y ensayista Osvaldo Bayer, el poeta Hugo Mugica, las narradoras Hebe Uhart, Mariana Enríquez y María Rosa Lojo, los escritores Noé Jitrik, Juan Diego Incardona, Juan Martini, Mempo Giardinelli, Leopoldo Brizuela y Eduardo Sacheri.
“En la feria –que fue inaugurada el lunes y que cierra el sábado 16– se hacen muchos negocios editoriales, algunos muy importantes, al menos para los escritores. Eso ayuda de un modo único a que podamos escribir más tranquilos durante un tiempo”, explicó a la agencia Télam Leopoldo Brizuela. Y añadió que “contra cierta tendencia generalizada, creo lo siguiente: que le vaya bien a un escritor argentino contribuye a que le vaya bien a los demás. Por otro lado, me parece absolutamente necesario que nuestra literatura confronte con amabilidad otros públicos, otras críticas, otros escritores. Es urgente salir del aislamiento, la endogamia y las riñas de aldea.” A su vez, Osvaldo Bayer expresó que “un encuentro entre intelectuales es positivo, es un intercambio de pensamientos, es conocerse más, interesarse por la problemática alemana e interesarlos por la realidad latinoamericana a través de la literatura”. Por su parte, Martín Kohan afirma: “Todo contacto con lectores posibles o efectivos, potenciales o ya existentes, me convoca. Formar parte de eso mismo, pero de manera colectiva, tanto más.” Y el chaqueño Mempo Giardinelli está de acuerdo en participar si “va a ser política cultural de Estado que la Argentina asista a algunos grandes eventos. En tal caso esta feria es un clásico.” Mariana Enríquez confiesa que ella va de novata: “Es la primera vez que voy. Quiero recorrer la feria, encontrarme con gente a quien le interese la literatura latinoamericana, conocer a mi editor en Alemania, ver alguna posibilidad de traducción que me plantearon editores locales.” Y Eduardo Sacheri, considera “muy piola la idea de instalar una presencia continuada de la literatura argentina en esta feria. Todos sabemos que lo que prima en ella no es el contacto con el público lector. Pero mantener una presencia de autores y temas nuestros es todo un desafío. Espero estar a la altura.” “¿Qué espero del viaje? Muchas cosas, hacer una nota de viaje si me lo permite el tiempo que debo dedicar a los trabajos que presentaré en las mesas redondas. En cuanto a lo que espero de mis libros, nunca se sabe. Quiero visitar el zoo”, dispara Hebe Uhart.
Sobre el proyecto Sur, creado en 2009 para promover la literatura local a través de la traducción de obras de autores nacionales, los escritores consultados manifestaron su conformidad en forma unánime. “Me parece más que valioso que la literatura, habitualmente tan olvidada, ocupe un lugar en un proyecto que el Estado impulsa”, comenta Kohan sobre este programa que lleva traducidas más de 291 obras a 32 idiomas. A su vez, Giardinelli opinó que “es una manera de ayudar a que la literatura argentina contemporánea se conozca en el mundo. Hay muchos países con programas similares y es una buena forma de orientar recursos del Estado.” “En la cultura hay que gastar dinero”, afirma Bayer. Este año, con una partida extra de Hacienda se traducirán 150 títulos a un costo de 480 mil dólares (3200 por libro). “Me parece fantástico –exclama Enríquez–, es muy difícil difundir nuestra literatura, es un apoyo invalorable. Mediante este programa tradujeron mi novela Cómo desaparecer completamente al alemán, en el destacado sello editor Verlag Hans Schiler.”
En su bautismo ferial, a la escritora que trabaja en sus obras lo extraño y el terror también el realismo urbano muy crudo, le gustaría ser traducida al inglés, no solamente porque “ofrece la cantidad mayor de potenciales lectores”, sino porque es la lengua en la que escriben sus “escritores favoritos”.
Para Uhart este programa “ya está en acción y más adelante se verán los resultados”; mientras que Brizuela lo califica de “excelente, mucho más ahora que pasará a tener carácter permanente”. “Uno puede estar más o menos de acuerdo con los títulos elegidos, pero –y perdón si ofendo a alguien– hay que ser muy mezquino para no reconocer el inmenso beneficio que redunda semejante inversión de dinero y trabajo en algo tan tradicionalmente desatendido como la cultura”, dice el escritor. “Por supuesto”, agrega, “esto sería imposible sin el aval de los más altos niveles de decisión política, y sin un proyecto nacional como el que sostiene esta gestión”. A Sacheri le parece bien que “el programa priorice autores y obras que no contaron con esa dosis de buena fortuna venida desde afuera del mundo de los libros”, en relación con la versión cinematográfica de El secreto de sus ojos. “Una obra mía que se convirtió en estímulo primordial para el entusiasmo editorial.”
Los escritores invitados participarán de mesas redondas que el público podrá seguir por traducción simultánea en el nuevo auditorium del remozado stand argentino: 120 metros cuadrados donde una treintena de editoriales exhibirán sus libros. ¿Qué aporta esta presencia literaria en una feria cuyo eje principal son los negocios? “¿Por qué no se va a poder hablar sobre literatura en medio de un entorno dominado por los negocios? Al fin de cuentas, es esa la manera en que la literatura circula en la sociedad”, responde Kohan, categórico. <

            Télam

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