domingo, 22 de julio de 2018

Archivos de escritores

Un artículo donde se cuenta la situación actual de los archivos de literatos argentinos y luego para empezar a entender por qué muchos escritores deciden donar sus Bibliotecas a Universidades norteamericanas.
Con este artículo iniciamos una serie de información de cuán es el valor que se asigna a la literatura y la cultura argentina no solo desde el Estado; sino de cuanto le importa a los empresarios y fundaciones que manejarían un presupuesto para evitar que estos archivos desaparezcan

Los_papeles_inesperados_de_Princeton

por Virginia Collera
"Las letras manuscritas, o las páginas pasadas a máquina, a pulso, letra por letra, hablan de un tiempo anterior al del copy-paste y la edad electrónica. Kilómetros y kilómetros de tinta. Cada papel tiene su historia. Muchas de aquellas líneas han viajado en barcos, en correos aéreos o en trenes. Y han librado su propia lucha individual contra la desidia archivística. Y allí están, en Princeton". Y hasta allí viaja Juan José Mendoza para visitar la ambiciosa colección de manuscritos de escritores latinoamericanos que acoge la Firestone Library. En otra biblioteca, la Nacional, esta tarde se homenajea al periodista Gabriel García Márquez y en París, a partir del jueves, se analizará el impacto de la globalización en el imaginario latinoamericano recorriendo las novelas de Roberto BolañoYuri Herrera o Edmundo Paz Soldán. Empezamos.
ARGENTINA
"El guardián de los manuscritos me da un lápiz y seis delicadas hojas para que haga mis notas. Me recuerda que también debo dejar mi libreta de apuntes y mi birome en uno de los lockers. Y muy amablemente me indica un pupitre en el que puedo esperar por una de las cajas que solicité. Antes de ello, debo lavar cuidadosamente mis manos en un lugar especialmente dispuesto para esos fines en la antesala de lectura". Juan José Mendozavisita la Firestone Library de la Universidad de Princeton, que aloja "la más ambiciosa colección de manuscritos de escritores latinoamericanos del siglo XX". La primera adquisición fueron los papeles personales del escritor chileno José Donoso, que los cedió en 1974 como pago de la matrícula de un alumno. Ahí empezó todo. Luego llegarían los manuscritos de Carlos FuentesOctavio PazReinaldo ArenasGuillermo Cabrera InfanteÁngel RamaMario Vargas Llosa... "De entre todos los papeles, me explica Fernando [Acosta-Rodríguez, comisario de la colección], el diario de Alejandra Pizarnik se encuentra entre los más consultados por los investigadores. Cómo es que el diario de Pizarnik ha ido a parar allí es otra historia. Muchas cosas han pasado desde 1972, fecha de la muerte de la poeta, hasta 1999, año en que sus papeles ingresaron a Firestone Library. Una extraña cadena de hechos que se remontan a la dictadura militar y la necesidad de sacar del país los papeles de Pizarnik para mantenerlos a salvo, trasladarlos en barco, entregarlos a Julio Cortázar poco antes de su muerte en París y, finalmente, la entrega a Princeton de aquellos papeles por parte de Aurora Bernárdez, la ex esposa de Cortázar, en 1999. Son todas esas algunas de las muchas escalas de aquellos manuscritos". ¿Y cuál es la adquisición que más enorgullece al responsable de la colección? "La de los manuscritos de Juan José Saer que el archivo hiciera en 2010 y detrás de la cual no es difícil imaginar a Ricardo Piglia". (vía revista Ñ)
REINO UNIDO
¿Es el fin del ISBN? Inventado en el Reino Unido en 1965, no tardó en consolidarse como el sistema de clasificación internacional de los libros y hoy 150 agencias (una por país, menos Canadá, que tiene dos) emiten esos números que vemos impresos en los ejemplares. Pero la edición digital amenaza su monopolio porque abundan las alternativas: Amazon tiene su propio código, el Amazon Standard Identification Number (ASIN), el DOI(Digital Object Identifiers) identifica las publicaciones científicas… Y en Google Books el ISBN ni siquiera es obligatorio. "Las agencias del ISBN argumentan que su sistema terminó con la confusión […] pero en el terreno digital lo que importa no es el número que un editor le proporcione a un libro, sino su facilidad de descarga y su precio". (vía The Economist)
A los escritores británicos les cuesta escribir sobre sexo, opina Julian Barnes. Tienen un problema. Que se remonta a la exoneración de Penguin Books, editorial que fue juzgada en 1960 por publicar El amante de Lady Chatterley, una obra considerada "obscena". El veredicto liberó la palabra escrita y también a los escritores, que desde entonces se sintieron más libres para escribir lo que les viniera en gana. Pero esa liberación se volvió en su contra, según Barnes. "Es como si tuviéramos la obligación comercial de escribir de forma explícita sobre sexo", escribió el autor de El loro de Flaubertpara la serie radiofónica Explaining the Explicit de BBC Radio 3. "Y sustituimos los viejos eufemismos por nuevos tópicos". (vía The Telegraph)
FRANCIA
El jueves arranca en la École Normale Supérieure de París el congreso Formas y lenguajes de la globalización, que analizará el impacto de la globalización en el imaginario latinoamericano sirviéndose de las obras literarias de autores como Roberto Bolaño (Chile), Rodrigo Rey Rosa(Guatemala), Edmundo Paz Soldán (Bolivia), Rodrigo Fresán (Argentina) o Yuri Herrera (México), entre otros.
ESPAÑA
Esta tarde en la Biblioteca Nacional se rinde homenaje al Gabriel García Márquez periodista: Jaime Abello y Gerald Martin, que durante las últimas dos décadas han trabajado con el autor de Cien años de soledad, conversarán con Juan Cruz sobre su vida antes del Nobel y su compromiso con "el mejor oficio del mundo".
El Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe cumple 25 años y mañana algunos de los galardonados -Jenaro TalensCarlos MarzalLuis García MonteroJosefa Parra…- se reunirán en el Instituto Cervantes de Madrid para celebrar el cuarto de siglo del premio.
REPÚBLICA DEL CONGO
A mediados de febrero el festival de cine y literatura Etonnants Voyageursrecaló en Brazzaville. Intelectuales parisinos, ensayistas belgas, autores de moda nigerianos, poetas sudafricanos y escritores y cineastas francófonos del resto del continente africano se dieron cita en una ciudad que no puede presumir de cultura literaria. Y es que lo más etonnants (sorprendidos) de todos, cuenta Siddhartha Mitter en The New Yorker, fueron los autores locales, que viven en un lugar sin infraestructura editorial o apoyo institucional. No daban crédito al despliegue del festival -sus talleres, sus lecturas, sus conciertos, sus fiestas- organizado por Francia, un evento que, una vez vez más, puso de manifiesto cómo sigue marcando el paso de la producción cultural de sus antiguas colonias. (vía The New Yorker)

RUSIA
El actor Leonid Mozgovoy ha interpretado a Chéjov, a Hitler, a Lenin y también a Humbert Humbert, el profesor que pierde la cabeza por Dolores HazeLolita, en la novela homónima de Vladimir Nabokov. Mozgovoy ha interpretado a este profesor de poesía francesa de forma intermitente durante dos décadas en los teatros de San Petersburgo. Cuando el montaje se estrenó tuvo que vérselas con la censura soviética, pero pasó la prueba. Sin embargo, a principios de este año la obra de Mozgovoy se representó de nuevo entre polémica: el actor había recibido amenazas, el productor de la obra, una paliza, y el Nabokov Museum y la casa del escritor en Rozhdestveno fueron víctimas de actos vandálicos. Activistas anónimos han pedido la prohibición de la obra, el cierre del museo y la retirada de los libros de Nabokov de las librerías. En la Rusia de Putin, que enarbola los "valores tradicionales" por encima de todas las cosas, Nabokov vuelve a ser polémico 36 años después de su muerte. (vía The New Yorker)
INDIA
Es un hito: la editorial india Westland ha pagado al escritor Amish Tripathiun adelanto de un millón de dólares por su próxima trilogía. Es la primera vez que se paga una cifra de tal envergadura en el mercado editorial indio y la operación ha acaparado las portadas de todos los diarios. Tripathi, un banquero reconvertido en escritor superventas, es autor de una trilogía sobre el dios Shiva y forma parte de una nueva corriente literaria que mezcla mitos, historia, narrativa y espiritualidad. Gautam Padmanabahn, editor de Tripathi, ha admitido que el adelanto es elevado para un mercado como el suyo, pero el cálculo resulta de las ventas pasadas y, sobre todo, futuras del escritor. (vía The Guardian)
COREA DEL SUR
Los coreanos ni leen libros ni leen periódicos. Un reciente estudio de Statistics Korea ha concluido que el año pasado el gasto medio de los hogares marcó un nuevo récord a la baja: invirtieron menos de 14 euros en libros y revistas. Según Han Ki-ho, director del Korean Publishing Market Research Institute, "la situación del mercado editorial atraviesa su peor momento". No solo las librerías físicas están en declive -había 5.863 en 1994, 1.752 en 2011 y esa cifra ha disminuido en un 22% desde entonces-, también las librerías onlinehan empezado a ver menguar sus ventas. Y, si no leen, ¿a qué dedican su tiempo libre los coreanos? A ir al cine. La industria cinematográfica coreana batió récords en 2012, año en que vendió más de 200 millones de entradas. (vía The Korea Times)
(fuente Babelia

miércoles, 30 de mayo de 2018

PHILIP ROTH


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Es inevitable considerar a Philip Roth (Newark, 1933-Nueva York, 2018) uno de los autores centrales de Estados Unidos del último medio siglo. A su muerte,ocurrida ayer, su obra parece adquirir un relieve definitivo. Sus más de treinta títulos proponen uno de los frescos más originales y exhaustivos de las diversas neurosis estadounidenses. Las novelas de Roth, que mezclan la ficción con la guiños autobiográficos, no gozaron siempre de semejante unanimidad. En sus comienzos, en los años sesenta, su franqueza sexual lo llevó a ser considerado un provocador compulsivo. Su retrato irónico e iconoclasta del judaísmo fue recibido con críticas y malestar por esa comunidad, en la que fue criado y educado. Incluso fue acusado de narcisista por el modo en que exponía en clave sus relaciones (a veces de manera vengativa) con sus mujeres. Con los años, contra todo, la obra de Roth también es sinónimo de una literatura que no escapa a la reflexión moral. La mortalidad y el envejecimiento son los temas de sus últimos libros.
En 2012, había anunciado que ya no escribiría más ficción y que se dedicaría solamente a leer, sobre todo historia. Estimaba que lo que vendría a continuación no tendría ya la suficiente energía verbal que lo que había escrito hasta entonces. En una entrevista con el diario español El País a inicios de este año, Roth declaró que cada mañana se asombraba de haber sobrevivido otra noche. "En pocos meses dejaré la vejez para adentrarme en la vejez profunda", dijo. El novelista que, acaso como ningún otro de su generación, dinamitó las convenciones religiosas, políticas, sexuales y sociales de la época murió hoy en Nueva York.

Adiós, Columbus

Es el primer libro de Philip Roth, publicado en 1959, cuando el autor tenía apenas veintiséis años. La novela corta que da título al libro cuenta el romance entre dos jóvenes universitarios de diversa procedencia social. Él es un bibliotecario pobretón y ella, hija de una adinerada familia judía. Contada desde el punto de vista del joven, la historia se ve pronto infectada por las desigualdades, el deseo sexual y la sospecha. La historia fue llevada al cine en 1969 por Larry Pierce y el papel de Brenda Patimkin (la joven rica y hermosa) fue interpretado por Ali MacGraw. Completan este primer libro del autor cinco cuentos en los que asoma la variedad de registros de Roth: la iconoclasia contra los valores tradicionales, el humor, la ternura y las relaciones conflictivas entre padres e hijos de la comunidad judía en Estados Unidos.
El lamento de Portnoy
Su primer libro de cuentos, Goodbye Columbus, había sido muy bien recibido, pero fue su tercera novela, El lamento de Portnoy (1969), la que catapultó su fama pública. La narración consiste en el monólogo de un joven judío soltero, muy atado a su madre, que sufre por sus permanentes frustraciones sexuales. Las escenas de masturbación crearon gran controversia en su época (hoy tienen una gracia ingenua), pero el retrato de ese personaje cómicamente torturado preanuncia, con gesto más furibundo, cierto absurdo a la Woody Allen.
Secuencias de El lamento de Portnoy, adaptación de la novela de Roth realizada en 1972 por Ernest Lehman

La visita al maestro

David Kepesh ( El profesor del deseo) fue el primer personaje que Roth hizo saltar de una obra a otra, pero fue el también ficticio Nathan Zuckerman quien a la larga tomaría la posta como álter ego apenas velado del escritor. Le dedicó una tetralogía, que incluyeLa visita al maestroZuckerman encadenadoLa lección de Anatomía y La orgía de Praga. Con los años volvería a hacerse presente en otras novelas de peso, incluida la deliciosa Sale el fantasma, en que se lo muestra ya viejo y olvidadizo. La visita al maestro ( The Ghost Writer en inglés) es la primera del ciclo y es un perfecto tour de force. El joven aspirante a escritor Zuckerman visita a un autor admirado, E.I. Lonoff (acaso inspirado en Bernard Malamud), y se siente atraído por su asistente. En un memorable giro tragicómico, la muchacha resulta ser Anna Frank, que sobrevivió a la guerra. O eso parece.

Pastoral americana

Para algunos, Pastoral americana (1997) es la novela más importante del escritor. Las peripecias vitales de Seymour Levov, conocido como el "sueco", antigua estrella deportiva colegial, son narradas por Zuckerman, que reconstruye su historia tras enterarse en una reunión de graduados de que aquel murió recientemente de cáncer. La poderosa narración, siguiendo a su personaje, propone como trasfondo un amplio panorama de acontecimientos todavía recientes de la historia estadounidense: la sombra de Vietnam, la violencia radical de los años sesenta, los panteras negras y el escándalo del Watergate, entre otros. En el corazón de la trama figura un atentado que marcó de manera decisiva la vida del protagonista, y que es la clave de la novela.

La conjura contra América

El protagonista principal de La conjura contra América (2004) es un niño que se cría en Newark, New Jersey, y se llama Philip Roth. Es, claro está, otro de los engañosos juegos de identidad con que suele puntear su obra el escritor. Porque, lejos de lo confesional, La conjura... es una fantasía política de primer orden. Ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, el famoso aviador Charles Lindbergh, de simpatías nazis y opuesto a la intervención bélica norteamericana, se impone en las elecciones presidenciales a Franklin Delano Roosevelt. Ese escenario virtual (en realidad, Roosevelt fue el primer mandatario de los Estados Unidos durante casi toda la contienda) le permite a Roth un acercamiento único a los entresijos de la política americana y a la condición judía en aquellos años decisivos. También es una perfecta coartada para recrear de manera extrañada su propia infancia.

Patrimonio

Roth también escribió, sin embargo, libros de corte autobiográfico tradicionales. EnPatrimonio. Una historia verdadera el héroe es Herman, su propio padre quien, ya octogenario, lucha contra una cruel enfermedad. Es un magnífico retrato, pero también una meditación sobre la difícil relación entre padre e hijo. Es posible que Patrimonio(1991) haya inaugurado una vertiente más reflexiva en la literatura de Roth, que mucho después alcanzaría uno de sus puntos más altos en Elegía Everyman, en inglés), novela breve sobre la fugacidad de la vida y el adiós.

Las Némesis

En un solo volumen, Literatura Random House publicó cuatro obras fundamentales de Roth: ElegíaIndignaciónLa humillación y Némesis. La cuestión de las decisiones que determinan (y no pocas veces arruinan) una vida sobrevuela este cuarteto de novelas cortas. Elegía, de 2006, aborda un motivo recurrente de la literatura: el vínculo de un hombre mayor y erudito que se apasiona por una joven bella. Fue llevada al cine en 2008 por Isabel Coixet y el personaje femenino fue interpretado por Penélope Cruz.Indignación (2008) es el relato de un joven que se opone al conformismo y la delación en Estados Unidos durante la "era McCarthy", que contrasta con temor, quizás justificado, del padre. En La humillación, de 2009, un actor consagrado, Simon Axler, inicia una relación aberrante y arriesgada, en un intento por recuperar el talento perdido. Esta novela no recibió buenas críticas, pero Nemésis, de 2010, reivindicó a Roth ante sus lectores. Ambientada en Newark, escenario favorito del autor, la historia transcurre en el verano de 1944, cuando se desata una epidemia de polio. Mientras el número de víctimas mortales crece, Bucky Cantor, joven profesor judío, se enfrenta a la muerte de sus alumnos con ira y estupor. La novela de Roth se asocia de inmediato conLa peste, de Albert Camus.

lunes, 7 de agosto de 2017

Sam Shepard sobre bob Dylan

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Sin embargo, lo que continúa centrando toda mi atención es la serie de complementos que ha escogido. Desde las gafas a la Gibson y la propia Baez. Todo funciona en una zona de hipnosis extrema. No puedes apartar los ojos de esas gafas. Tuve una experiencia similar cuando vi a Ray Charles la primera vez en el instituto. Aquel enloquecido movimiento lateral de la cabeza con el cuello rígido y los lentes que se convertían en un imán visual. De la visión a la ceguera y vuelta a la visión. El personal del hotel adopta posturas de aficionados al cine. Lo único que falta son las palomitas. No están muy seguros de qué o a quién contemplan. De lo único que están seguros es de los nombres. Lo que aparece frente a ellos es un hombre bajito, ciego y demoníaco que canta palabras extrañas (“vacié los ceniceros en un nivel completamente distinto”) con una guapa chica mexicana. La perra sabuesa entra y sale trotando entre los manojos de cables de los micrófonos, ajena al ruido, con el hocico pegado al suelo a la caza de alguna corteza. Las cámaras explotan y los Super Troopers parecen a punto de perforar limpiamente unos grandes agujeros en el telón de fondo. Ken, el foto fija, acecha entre bastidores como un cazador de leones. Es notable la aparente falta de esfuerzo con que lo hace todo Dylan. Está en mitad de todo, convirtiendo toda esta locura en algo coherente con su simple presencia.
Grandes apuestas
Una fuerte sensación recurrente que tengo cuando contemplo a Dylan actuando es la impresión de que se juega Grandes Apuestas. El dice que “sólo es un músico”, y en su interior necesita ese tipo de protección ante las pruebas intelectuales que son una amenaza constante para cualquier artista. Incluso así, no tiene que responder por sí mismo a las repercusiones de su arte en absoluto. Caen sobre nosotros como preguntas y ésa es su esencia. El mito es un medio poderoso porque habla a las emociones y no a la cabeza. Nos traslada a un área de misterio. Creer en algunos mitos es venenoso, pero otros tienen la capacidad de cambiar algo dentro de nosotros, incluso si sólo es durante uno o dos minutos. Dylan crea una atmósfera mítica de la tierra que nos rodea. La tierra por la que caminamos cada día y que nunca vemos hasta que alguien nos la enseña.
Conrad
Dylan: ¿Has leído algo de Conrad?
Yo: No.
Dylan: Pues deberías leer a Conrad.
(Pausa larga)
Yo: ¿Lees mucho?v Dylan: Algo.
Yo: ¿Siempre has leído mucho?
Dylan: Siempre leo algo.
Yo: ¿Dónde consigues los libros?
Dylan: En las bibliotecas de la gente. Entro en las bibliotecas de la gente y los tienen allí.
Las manos de Dylan
Meñique blanco, arrugado, con articulación doble. Uñas largas que revolotean sobre el armonio de Allen como una criatura con tentáculos. Manos de cuero lechosas, curtidas, que nos dicen más cosas que su cara sobre la música y sobre dónde han estado. Manos antiguas, demoníacas, no humanas, que casi dan miedo.
El inventor
Dylan se ha inventado a sí mismo. Se ha hecho a sí mismo desde cero. Esto es, a partir de las cosas que tiene a su alrededor y dentro. Dylan es un invento de su propia mente. La cuestión no es explicárselo, sino asimilarlo. De todos modos, él se mete en ti, así que, ¿por qué no incorporarlo simplemente? No es el primero que se ha inventado a sí mismo, pero sí es el primero que se ha inventado a Dylan. Nadie se lo inventó antes que él. Ni después. ¿Qué sucede cuando alguien inventa algo fuera de sí mismo, como un avión o un tren de mercancías? La cosa se ve como lo que es. Se ve como algo increíble porque nunca se ha visto antes, pero la gente la absorbe y en ese proceso sus vidas cambian. Pero no andan por ahí intentando entender lo que no es, para siempre. Lo utilizan como un medio para la aventura.
Monólogo de Dylan
Película
“Andaba buscándome a mí mismo en esa tienda de pueblo. Me informaron. Ciertas fuentes me dijeron que aquél era el sitio. No tenía ni idea de por qué. Quiero decir que desde fuera era igual que cualquier otro sitio. Leña para vender, cosas así. Así que entré y les pregunté si me habían visto. Se lo pregunté directamente así. Con lo que me miraron como si estuviera loco y me dijeron que esperase allí mismo. Desaparecieron en los cuartos de atrás y allí estaba yo. Allí de pie sin más. Así que se me empezó a mover el cuerpo mientras esperaba allí. Una especie de baile. Mirando en torno. Golpeando el suelo. Zapateando. Luego empecé a hablar solo como si nadie pudiera oír lo que pretendía. Empecé a oír cosas a mi alrededor. Todo lo que podían ver los ojos y oír los oídos. Hacer listas para mí mismo. Sierras mecánicas, martillos, barritas de queso, barritas de galletas, galletas, jornaleros, predicadores, panteras, clavos, sierras de vaivén, caballos, caballitos de cartón, bancos, fuerabordas, nubes negras, truenos, camiones madereros, carne de cerdo, desayuno, tazas de té, bailarines, Nijinski, buzos, mares profundos, océanos, ríos, ferrocarril, charlatanes, radio, ondas, madres, hijos en la guerra, peligro, ideas, magia, señores de la guerra, bombas fantasma, imitaciones, talleres de maquinaria, galaxias, tortura, búsquedas del tesoro, líderes de banda, Dixieland, cosechas de trigo, tractores, remolques, ingenieros, guardaespaldas, guepardos, México, páramos, vida del desierto, órganos, redobles, ejecuciones, crucifixiones, embalsamamientos, ambulancias, manos ensangrentadas, trucos, invenciones de la mente, invenciones del cuerpo, artículos de deporte, taxis, imperdibles, cojinetes, repuestos, vejigas, espaldas rotas, reses de cara blanca, explotadores, caseros, camerinos, diamantes, manos largas, carne de gallina, apaches, dingos y monos en el espacio. Y entonces, simplemente, salí corriendo.”
Este retrato está incluido en Rolling Thunder: con Bob Dylan en la carretera de Sam Shepard.
(Editorial Anagrama).

Murió Sam Shepard, el hombre que mostró el lado más oscuro del "sueño americano"

El célebre escritor publicó 44 obras de teatro, libros de cuentos cortos, ensayos y memorias. En 1979, a los 36 años, ganó un Pulitzer a la mejor obra teatral en 1979 por su obra “Buried Child” (“Niño enterrado”). Para ese galardón fue nominado otras dos veces, en 1983, por True West, y al año siguiente, por Locos de amor, que luego Shepard llevó al cine en los roles de guionista y papel principal.
En el mundo de la pantalla grande también tuvo su reconocimiento, tanto que fue nominado a un Oscar como actor de reparto por su papel del aviador Chuck Yeager en el filme por el filme “The Right Stuff” (‘Los elegidos de la gloria”, 1983).
Fue asimismo coguionista del filme de Wim Wenders “Paris, Texas”, que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1984. Una de sus últimas apariciones se dio en la serie “Bloodline”, donde hizo de Robert Rayburn, el jefe de la intrincada familia que protagoniza la producción de Netflix y que este año estrenó su tercera temporada.
Sus poéticas obras están pobladas por personajes en los márgenes de la sociedad y cuentan el lado más oscuro del “sueño americano”, a veces con dosis de surrealismo y de humor.
“En mi opinión, el tiempo dirá que Shepard fue una de las voces más significativas de Estados Unidos, que contó la historia de Estados Unidos con una profunda percepción y con un oído para la expresión de nuestras esperanzas y miedos más profundos”, dijo Gary Grant, un académico experto en la obra del actor que ha dirigido varias de sus obras.
La organización PEN America, que le otorgó el premio teatral PEN/Laura Pels International Foundation en 2009, aseguró el lunes que “el legado de Shepard en el teatro estadounidense es incuestionable”.
Shepard nació el 5 de noviembre de 1943 en Illinois y tuvo una vida bastante nómade, porque su padre era militar (y ex piloto de la Segunda Guerra Mundial) y se mudaban de un lugar a otro constantemente. Su madre era maestra.
Se graduó de un liceo en Duarte, California, donde ya escribía poesía y actuaba. Comenzó a estudiar agricultura en la universidad, pero abandonó los estudios, se unió a un grupo teatral itinerante y llegó a Nueva York a comienzos de los años ’60, donde escribió sus primeras obras de teatro.
Enseñó escritura de guiones teatrales en universidades, talleres, festivales y seminarios. Fue electo a la Academia Estadounidense de Artes y Letras en 1986.
Shepard dejó tres hijos, uno de su primera esposa O-Lan Jones y dos con la famosa actriz Jessica Lange.

Ensayo de Shepard publicado en Luna Halcón

Bombo, pedal, fantasma, crepitación de platillos. Sombrero de copa, el viejo estilo dixieland, New Orleans de decirlo. Llevar una orquesta de montañeses del sur al Rock, al Rock duro, al Soul, Rythm n Blues. Una pelea entre la guitarra solista y el piano, ¿quién domina? La guitarra vence, claro. Los líos interiores de una banda que el público nunca ve. La diferencia constante entre dentro y fuera, el que actúa y la actuación, la experiencia y lo que ellos experimentan. El Rock n Roll es sin duda la leche y siempre lo será. El Rock n Roll hizo que el cine, el teatro, los libros, la pintura y el arte se fueran a la mierda, nada de todo eso ha aguantado. No pueden con los Who, los Stones, los viejos Yardbirds, los Doors, la Velvet, Traffic, Janis, Jimi y todos los demás. La constante frustración de los artistas por no rezagarse de la música de nuestro tiempo. El Rock n Roll jamás morirá. Pero que me decís de la novela, el teatro y toda esa cultura. Norman Mailer empeñado en seguir siendo un hombre, Edward Albee trabajando para Broadway del amanecer al crepúsculo. Pete Townshend dice que el Rock n Roll es el mejor medio para la autodestrucción, y no está hablando del suicidio. Joe Cocker dijo que si no se hubiese puesto a cantar seguramente hubiese asesinado a alguien. Qué otro arte puede siquiera acercarse a eso. El bailarín atrapado en la forma, el actor atrapado por el texto. El Rock n Roll es mejor que el Rugby, el Fútbol y hasta es mejor que el Boxeo porque: ¿cuántos nocauts o cuantos KO totales ves en combate? Uno, si tenés suerte, y lo normal es que se apoyen en una rodilla. Cada vez que vi tocar a los Who en los viejos tiempos era como ver a Sonny Liston cayendo en la lona una y otra vez, de principio a fin, las palmas sacaban humo. El Rock n Roll es la violencia manifiesta sin hacerle daño a nadie, a lo sumo una alguna patada en la boca o una buena trompada. El Rock n Roll es más revolucionario que la revolución. Que le den por el culo a James Taylor y a todos tontitos de la guitarra enamorada y la balada boba. Lo que yo quiero es música dura y jodida, culo, mierda, patada, como “Hey Joe” y “ Down Home Girl” y Summertime Blues”, como lo hacían los Who, y “School days” de Chuck Berry o Little Richards y Otis y Jerry Lee… ROCK n ROLL… vamos a bailar el Rock, vamos a romperlo todo, vamos a bailar esta noche.


sábado, 17 de junio de 2017

DANIEL MOYANO Recuerdos de La Rioja

 Los militares lo secuestraron el 25 de marzo de 1976, un día después del golpe de Estado y, apenas lo liberaron, se exilió en Madrid, donde murió el 1º de julio de 1992, a los 62 años. No fue el primer desarraigo que sufrió el escritor Daniel Moyano, ni el último. Aunque había nacido en Buenos Aires en 1930, pasó su infancia en la ciudad de Córdoba y se radicó en La Rioja, en donde escribió la mayoría de sus relatos y novelas. A pesar de haber sido elogiado nada menos que por José Bianco ("no propaga doctrina, no teoriza ni argumenta, sino que sencillamente narra") y Augusto Roa Bastos, el último exilio que sufrió Moyano –Premio Juan Rulfo en 1985– fue el olvido de la crítica, la academia y el mundo editorial.



 

Recuerdos de
La Rioja

"... El nuevo gobierno, ante los agobiantes problemas riojanos, los había resuelto eliminando la provincia. Con la nueva división política, la parte cordillerana quedó para San Juan, la parte norte para Catamarca y el resto para Córdoba. Los cordobeses habían instalado una fábrica de salchichas en la Casa de Gobierno, el gobernador había pasado a ser ordenanza en un pasillo de los Tribunales de San Juan, (...) la ciudad capital fue taponada con quioscos, y el obispo, que se resistió, fue descendido a monaguillo por sugerencia del cardenal primado. Finalmente los perros, los burros, los gallos y los vendedores ambulantes fueron unificados en el rubro ‘varios’, embalados y remitidos a Bolivia en pago de una deuda..."

[Fragmento de "El trino del diablo", novela escrita en La Rioja en 1974, durante la gobernación de Carlos Menem]


 

Persecución de un ritmo

Por Noé Jitrik
La circulación de la producción literaria de un escritor responde a la inmediatez instituida de los escritores consagrados por la academia o por las grandes editoriales, lo que implica que el sujeto de la literatura ya no es el lector sino el propio editor. En la madeja de esta complejidad, la obra de Daniel Moyano, a diferencia de Rodolfo Walsh, es más silenciosa, y tal vez por eso menos recordada. Existe la "veleta", un oportunismo que establece cuáles son los autores que hay que leer y de los cuales hay que hablar, sin tener en cuenta el valor de los que quedan afuera de este círculo. La primera novela que leí de Moyano fue Una luz muy lejana. En esas páginas sentí que aparecía una voz que recordaba la luz de la provincia con una solidez y una firmeza que me sorprendieron. La constante de su escritura está relacionada con la música, la persecución de un ritmo, que distinguía sus cuentos y novelas de otras narrativas. El tomaba a la música como soldador de su escritura, con la precisión y la elegancia del violinista que era. Lo vi en España, poco antes de morir, cuando le otorgaron el Premio Cervantes a Augusto Roa Bastos, y me dijo que se sentía poco reconocido y leído.

Los caminos inversos
 
Por Héctor Tizón

La obra del escritor no muere cuando se acaba la vida biológica del autor. Moyano fue el precursor de una literatura que hizo el recorrido contrario, desde adentro hacia la metrópolis, junto con Juan José Saer y Antonio Di Benedetto. Logró jugar en primera sin haber nacido en Buenos Aires. El hecho de que no haya muchos libros en las librerías es por las mecánicas de funcionamiento del marketing editorial. La importancia de su literatura va a vencer esta indiferencia aparente. Una novela como Libros de navíos y de borrascas es un trabajo contundente porque representa el momento sublime de la madurez de Moyano, al reflejar el estado de ánimo de toda una generación. En Madrid nos veíamos con frecuencia y siempre me dio la impresión de que quería regresar pero que intuía que jamás volvería a pisar suelo argentino. Solía utilizar una metáfora sobre la desaparición de lo que alguna vez se llamó Argentina: como una isla de Cracatova. La última vez que lo vi estaba triste, un estado de ánimo poco representativo de su personalidad. Supongo que aunque él no sabía que tenía cáncer, intuía que la muerte le estaba rondando bajo la forma de una enfermedad incurable.
Fuente: Página/12, 2002