viernes, 21 de febrero de 2014

Una biografía de GORE VIDAL


Una biografía escarba en la parte más personal y polémica del que fuera uno de los referentes intelectuales del pasado siglo en Estados Unidos


En 2009, Tim Teeman entrevistó a Gore Vidal para «The Times». Durante la charla, que transcurrió en Londres, el periodista preguntó alescritor si era feliz. «¡Vaya pregunta!», respondió, y acto seguido le dijo con una sonrisa traviesa: «Te contestaré con una frase deAeschylus: ‘No llames feliz a ningún hombre hasta que muera’». Aquella frase marcó a Teeman, quien, como tantos otros periodistas, se quedó impresionado por la inmensidad del personaje, su talante y su fachada, aunque entonces ya había comenzado el declive de Vidal, que falleció en julio de 2012.
Al poco tiempo, un editor se puso en contacto con Teeman y le preguntó si le gustaría escribir un libro sobre la vida privada de Gore Vidal. Ya eran numerosas las aproximaciones literarias a la figura del estadounidense (especialmente la biografía escrita Fred Kaplan), pero la conversación entre Teeman y Vidal había transcurrido por otros derroteros más «personales» y el periodista británico decidió aceptar el reto. «En la entrevista hablamos de sexo y de su vida privada», explica Teeman en una cafetería cercana a la sede de «The New York Times», donde ahora trabaja. «El título del libro (‘En la cama con Gore Vidal’, Magnus Books) tiene un doble sentido, tanto sexual como lo que significaba estar cerca de él, saber lo que pensaba y le motivaba», asegura.
La vida secreta de Gore Vidal
ABC
Cubierta del libro escrito por Tim Teeman
El resultado es un libro que escarba sin pudores en la vida de Gore Vidal. Aborda su condición dehomosexual (dedica un capítulo entero aHoward Austen, su pareja durante 53 años), su polémico carácter, sus relaciones con lasmujeres («muy profundas, aunque no sexuales»), su debilidad hacia el poder, su devaneos políticos y, en definitiva, retrata como nunca antes a la persona más allá del mito. «Gore Vidal aseguraba que era bisexual. Pero era homosexual, compartía su vida con otro hombre y, siendo adulto al menos, sólo se acostaba con hombres», asegura Teeman. De hecho, «amaba y cuidaba a Howard Austen (quien murió en 2003 dejando al escritor sumido en el más absoluto desconsuelo) mucho más de lo que nunca llegó a reconocer».
A lo largo de las 279 páginas descubrimos que Gore Vidal frecuentaba a chaperos y que mantuvo relaciones sexuales con estrellas de Hollywood como Rock HudsonTyrone PowerCharles Laughton. «A Gore le encantaba elsexo, pero solo si se practicaba según sus condiciones. Escribía por la mañana y por la tarde, mantenía relaciones sexuales a media tarde y luego bebía y se socializaba. Bebía mucho y en sus últimos años fue un grave problema. Eso combinado con su demencia hizo que injuriase a su familia y a sus amigos más cercanos. Su decadencia fue sucia y triste», explica el autor del libro.
Antes de llegar a ese punto, las personas más importantes de su vida fueron el propio Austen, Claire BloomPaul NewmanJoanne Woodward y Muzius Gordon Dietzmann. Teeman cuenta en el libro que «le gustaba bromear sobre la existencia de un ‘comité secreto’ en el que las celebridades de Hollywood (entre ellas Marlon Brando) experimentaban con nuevas combinaciones sexuales». En 1948, el escritor conoció a Tennessee Williams en Roma y éste se quedó prendado de él, pero el sentimiento no era recíproco (después de una noche de fiesta, Williams le sugirió que fueran a su casa y Vidal le dijo: «No seas tan macabro»). Se sentía más atraído hacia «hombres-hombres» como John Fitzgerald Kennedy (con Jackie tuvo una relación muy estrecha, al igual que con Hillary Clinton) o Paul Newman.

Gore Vidal y las mujeres

En cuanto a las mujeres, según explica el escritor Jay Parini en el libro, «una vez le pregunté a Gore si se había acostado con Anaïs Nin. Él dijo, ‘lo hice, pero no me gustó, así que no la considero una de mis conquistas. Tienes que disfrutarlo para que sea real’». El problema fue que para ella sí había sido real y Nin se quedó despechada y sin consuelo, tal y como explicó en una carta a un periodista en 1974 en la que tachaba a Vidal de «hipócrita». En este sentido, el editor Jean Steinconsidera que Vidal «quería a Joanne Woodward (incluso se plantearon casarse), pero sospecho que amaba a Paul Newman tanto como a Joanne, si no más». Aunque una de sus amigas más cercanas fue la Princesa Margarita, con la que Vidal mantuvo una larga relación de la que deja constancia una suculenta correspondencia.
Según Teeman, Gore Vidal «amaba a las estrellas de Hollywood y le encantaba relacionarse con ese mundo». Escribió guiones y programas de televisión, hizo «algunas cosas bastante radicales (en “Ben-Hur” aseguró haber incluido una implícita escena homosexual entre Ben-Hur y Mesala) e incluso llegó a actuar en algunas películascomo ‘Gattaca’». Eso fue antes de mudarse a Nueva York atraído por la agitada vida cultural de la ciudad. Al poco tiempo, se trasladó aItalia (dicen que porque no soportaba que Truman Capote se hubiera convertido en el «rey literario» de Manhattan), primero a Roma y después a Ravello, donde adquirió una espectacular propiedad en la que instaló un telescopio que apuntaba directamente a la piscina deRudolf Nureyev para poder observarle con detalle. En esa casa pasó largas temporadas Susan Sarandon, quien descubrió allí que estaba embarazada de su hija Eva (fruto de su relación con el cineasta Franco Amurri).
Ni en Italia, ni en Nueva York, ni en Hollywood olvidó su ambición política. «Le viene de su abuelo, que fue senador. Era muy amigo de Jackie y no tanto de JFK (según escribió Isherwood en su diario en 1960, Kennedy llego a plantearse a Vidal como ministro de Cultura). Fue candidato al Senado en dos ocasiones, pero fracasó. Era uno de los comentaristas políticos más mordaces y brillantes porque estaba impregnado de su cultura y su pasado. Tenía un conocimiento asombroso de la historia».
En definitiva y como sostiene el autor del libro, Gore Vidal «era un hombre complejo». «Su actitud hacia la sexualidad era filosófica y genuina, y estaba enraizada en su educación, su generación, su clase y su idea de que gay significaba marginado y sin poder, dos cosas que Gore evitaba». Era un «maestro de su propia invención. Le gustaba parecer frío y tener todo bajo control. Era arrogante, pero tan brillante que siempre parecía natural y correcto. Hay quien pueda pensar que quedóatrapado por su propio personaje, pero también era cálido, amable y un gran apoyo para las personas cercanas a él. Es muy trágico que sualcoholismo y la demencia le terminaran alejando de algunos de sus principales seres queridos». No obstante, Gore Vidal llegó a decir en una entrevista en 1974 que le hubiera gustado que su epitafio fuera: «Cuando muera, me llevaré a todos vosotros conmigo».

Un legado de 37 millones de dólares para la Universidad de Harvard

No hay comentarios:

Publicar un comentario