sábado, 25 de diciembre de 2010

ENTREVISTA: PAUL AUSTER Escritor

"El arte es un juego que hay que tomarse en serio"

El autor de 'Trilogía de Nueva York' vuelve en su nueva novela, 'Invisible', a algunos escenarios de juventud como París o Columbia. Es un libro poblado por jóvenes escritores víctimas del azar, el amor y la violencia

ANDREA AGUILAR - Nueva York - 
 
Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947) regresa a la Universidad de Columbia y a París, dos lugares donde pasó parte de su juventud, con Invisible (Anagrama), su nueva novela. La entrevista transcurre, sin embargo, a pocas manzanas de su casa, en un café de Brooklyn, territorio habitual en sus ficciones. Es el día después de Acción de Gracias. Auster llega con algo de retraso y cortésmente se disculpa. Viste vaqueros y una camisa azul oscuro, lleva puesta una bufanda roja y gafas de aviador negras.
    Paul Auster

    Paul Auster

    A FONDO

    Nacimiento:
    03-02-1947
    Lugar:
    Newark
    Estados Unidos

    Estados Unidos

    A FONDO

    Capital:
    Washington.
    Gobierno:
    República Federal.
    Población:
    303,824,640 (est. 2008)
"Mi trabajo es instinto, sensación, llega de golpe, no puedo defenderme"
"Lo más difícil es escribir sobre sexo, y en este libro hay mucho"
Invisible es el decimoctavo libro y la novela número 13 del autor de Trilogía de Nueva York. La escribió en aproximadamente seis meses en 2008. Desde entonces ha estado trabajando en la siguiente, que ya ha acabado y saldrá dentro de un año. El nuevo libro ha recibido una brillante crítica en The New York Times, que lo ha saludado como su mejor obra, pero también otra funesta, a cargo del crítico de The New Yorker James Wood.
Lo cierto es que Invisible vuelve a estar poblada por escritores y jóvenes poetas -personajes familiares en el trabajo de Auster- que son víctimas del azar, el amor y la violencia. En este caso es un incesto lo que hace palpitar la trama. Dice que cuando su esposa (la también novelista Siri Husvedt) leyó este pasaje le dijo que parecía estar escribiendo sobre ellos. "Llevamos casados 30 años y hemos construido una amistad muy íntima, un vínculo emocional, intelectual y físico muy fuerte. Creo que tiene razón, de alguna manera eso estaba ahí cuando escribí", explica.
El escritor reconoce que en su ficción necesita hablar de espacios que le son familiares. "Me gusta escribir sobre cosas que conozco y que me han rondado la cabeza durante años. Intentas contar la verdad de tu personaje y del mundo tal y como lo conoces, pero al final el arte es un juego y por eso es divertido, aunque hay que tomárselo muy en serio", dice.
Como Walker, el protagonista de Invisible, Auster era estudiante en Columbia en 1967, le apasionaba la poesía francesa, que se esforzaba por traducir, y aquel año viajó a París en un intercambio. "He comprobado que cuando te concentras en algo distante en el tiempo la memoria te impulsa hacia delante", confiesa. Con su personaje también comparte el recuerdo de un cochambroso hotel en París donde él vivió en 1965. Y Auster, como Walker, fue un firme opositor a la guerra de Vietnam, aunque fantaseó con alistarse con los israelíes en la Guerra de los Seis Días. "Pensé que debía ir pero cuando empecé a planteármelo seriamente la guerra ya había terminado".
En la novela resuenan algunos temas de actualidad. Por ejemplo, el asunto de la evasión de la justicia que obsesiona al protagonista. Este viejo debate ha cobrado nueva fuerza con el caso de Roman Polanski, con quien Auster coincidió en los noventa en un jurado del Festival de Venecia. "Terminé el libro mucho antes de que le detuvieran", explica el escritor, uno de los firmantes del manifiesto en apoyo del director. "Éste es un asunto muy triste. Es un hombre mayor y no entiendo por qué esperaron 30 años para detenerle. Firmé porque me pareció injusto. Hasta donde yo sé, el juez estableció como pena que pasara un tiempo en un hospital psiquiátrico y Polanski cumplió. Luego el juez se retractó y fue entonces cuando se dio a la fuga. Ahora de pronto a todo el mundo le importa este caso, y yo la verdad es que creo que esto ya no es un caso".
La publicación del manuscrito póstumo e inacabado es otro de los ejes estructurales de Invisible. ¿Qué opina de la reciente y polémica publicación del último libro de Nabokov? "Él dijo que no quería que se publicase y su hijo ha tomado ahora la decisión de sacarlo a la luz", contesta. "En el caso de mi novela, no creo que Walker tuviera nunca en mente publicar lo que escribía. Se trata de introducir no ficción dentro de la ficción". El juego narrativo que Auster establece divide la novela en tres partes, con tres narradores y varios saltos entre pasado y presente. "Todo fue orgánico. Las historias me llegan de esa manera: emanan de una necesidad por contar y llega todo de golpe. Así es con todo mi trabajo. Es instinto, una sensación", sonríe. "No puedo defenderme".
La narración de Invisible pasa por la primera, la segunda y la tercera persona. "Cada una te pone en un estado mental diferente", asegura. "La segunda persona es la que da más miedo, de alguna manera parece que vuelve la historia del revés. A Walker le permite tomar distancia de sí mismo y al mismo tiempo el lector penetra bajo la piel del narrador, produce intimidad".
¿Es la intimidad lo más importante en literatura? "Depende de lo que quieras hacer. A veces uno busca objetividad y distancia". Confiesa que las escenas íntimas han sido lo que más le ha costado. "Lo más difícil es escribir sobre sexo, y en este libro hay mucho".

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