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sábado, 28 de diciembre de 2024

Nadie es profeta en su tierra


 Fui invitado a el 'Mural de los escritores de Malvinas'. Ese día me había olvidado de llevar el celular para sacar unas fotos del acontecimiento tan original. Antes había visto que uno de mis libros, que había presentado para el mural, no tenía mi nombre y sí todos los otros autores. Lo que había enviado era mi primer novela: 'Espíritus (En el mundo de la materia)'. Creo que le mostré el detalle a uno de los organizadores y a quien hizo esa hermosa pintada con todos los 'lomos' de los libros como si fuera una biblioteca. Se los hice saber, cuando dije unas palabras acerca de mi novela, ya que ahora me había olvidado los lentes y no podía leer algún párrafo. Por eso conté de qué se trataba estas historias de mis abuelos, mi padres todos originarios de Salta. Creo que me excedí entusiasmado, con mis relatos de duendes, mulánimas, mandingas, curanderos, chamanes y otras creencias del norte Calchaquí, como una vez bautizó un cura a todo ese sincretismo de la colonia española conquistadora y los Pueblos originarios.

Volví de mi 'Provicetown', caminado esas playas anchas, ventosas y agrestes, de nuevo a la urbe. Trato de 'desenchufarme' un poco de lo que ya se considera 'locura suburbana' o del 'salvaje metropolitano'. Nombre que han tomado los antropólogos. Justo venía leyendo a uno de sus próceres, como Gregory Bateson. Quien en su juventud, estudió las 'interacciones' de las familias en Bali, e islas del Pacífico, el totemismo y el animismo. Todo ese aporte le permitió comprender más adelante 'Teorías de la comunicación'. Le fue más sencillo llegar a explicar como funcionaban familias de esquizofrénicos y postular 'el doble vínculo' (doble mensaje, con fuertes cargas de violencia y emociones verdaderas). Fue todo una gran contribución al modelo de vida que se vive en las grandes ciudades, donde va llegando la tecnología (él investigaba casos clínicos del Instituto de Salud Mental en California).


Volviendo a mi realidad, volví a visitar el Mural en la estación de Los Polvorines. Continuaba igual. Solamente me dije: 'es verdad, nadie es profeta en su tierra'. En esos momentos se estaban sacando unas fotos una señora mayor y su hijo. El jóven le dice a su madre, el que está aquí es un escritor de Malvinas. Mi cara habrá sido de gran asombro. Les agradecí las fotos y me vine caminando para cruzar la estación. Seguramente- pensé- habrá estado el día de la inauguración del Mural.

Carlos Liendro 28/12/24

 

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