ADVERTENCIAS A MÍ MISMO

en novelas, relatos, ensayos. Escritura

miércoles, 29 de abril de 2026

El capítulo de la SADE

 

Una amiga escritora quería saber por qué no estaba en la SADE. Tal vez desconocía que fui muchos años integrante, un poco antes que se formaran las SADE regionales  (San Miguel, Moreno, José C. Paz y otros que contaré en estas líneas). Pertenecía como asociado a la SADE de la calle Uruguay, en CABA. En ese lugar pude presentar libros, asistir a charlas de escritores, y pertenecer al 'Ministerio de la Poesía' un espacio donde nos han agasajado y darnos reconocimientos como escritores. ¿Qué más se podía pedir? 

Por intermedio de la Sociedad pudimos presentar y firmar libros en las Ferias Internacionales (FILBA) y allí encontrarnos con amigos y otros escritores. Todo iba bien hasta que aparecieron dos cuestiones más locales que luego me permitieron ver como funcionaba ese esquema como en cualquier nivel superior de organización. Cuando comenzaron a realizarse las Feria del Libro por los Municipios del GBA (Gran Buenos Aires), pudieron estar las micro editoriales regionales, que convergían en ese prometedor espacio para mostrar y vender libros de la producción de escritores locales. Hubo un año (2024) que eso cambió. Poco a poco- y tal vez debido a la crisis económica- ya no había tantos stands en la Feria para las editoriales chicas de la zona. Lo acaparaban las Editoriales grandes. Se empezaba a reproducir el mismo modelo de FILBA. Eso quedó más evidente cuando en otra Feria local (al año siguiente) se había puesto el nombre de dos escritores de el ex General Sarmiento, por toda su trayectoria, a una de las salas. Así figuraban con el nombre de Julio Azzimonti y de Humberto Rivas. A último momento esas salas no llevaron los nombres de los escritores muy conocidos en la Región; para terminar llevando los que se repiten por varios lados, sin desmerecer a esas escritoras que imponían.

Desde el verano del 2024 se realizaron los encuentros de la gente de Cultura (que se iniciaron en J:C:Paz, siguió en Malvinas y terminó en la Plaza de las Carretas- Muñiz, rodeados de un fuerte operativo), ante el atropello de lo que estaban haciendo con el desmembramiento de los organismos culturales (en el cine, el teatro, en bajarlo a categoría de 'Secretaría', cuando era un Ministerio en los gobiernos anteriores). En esos encuentros, nunca se leyó ni se escucho alguna nota de una SADE de la zona. A un joven escritor, que se acercaba estas movidas en defensa de la cultura, le preguntaba:  ¿Dónde están los escritores? 'dónde están sus organizaciones? o si profundizábamos más: ¿Cuál es la función del escritor si no es la defensa de la cultura ante el avance de estos bárbaros que viene a destrozar todo en nombre de su libertad de perversión?

Un subcapítulo aparte podría ser cómo se empezó a crear la SADE de Malvinas Argentinas. Fue como pasa en muchas asociaciones. Fui conectado por gente que iba a armar una sede de la SADE, llamadas telefónicas, reuniones, etc. Hasta ahí otra vez todo lo que se puede creer qué se puede hacer. El tema era que me entero de otra SADE cercana, que quien armaba esta nueva estructura, había renunciado o lo había echado de otra Sociedad. Para algunos nunca se sabrá exactamente si fue 'el huevo o la gallina' y para otros mejor olvidar estas génesis de cómo comienza. Lo poco que pudimos hablar, era justamente si se creaba, tenía que tener un mínimo componente de 'compromiso' de escritores como grupo o intelectuales que se juntaran; e informar que había muchas editoriales pequeñas y que no habría monopolio. No era solo para llenar salones de gala, sacarse fotos y luego distribuir por las redes. 

Ver, como se presenta o se firma, en la 50 Feria Internacional del Libro a quienes estaban, con una especie de goce y satisfacción del ego, es muy bueno para cuando se comienza. Conozco muchos que hacen un esfuerzo inmenso para editar, y para luego distribuir sus libros (no uso la palabra vender, porque quien crea que sus libros puedan venderse- mucho- está en una etapa anterior de ilusión a la 'crisis del libro'). Aprovecho para decir que hay gente que le pone mucho esfuerzo a esto de organizar, reunirse, homenajear, presentar y que vale muchísimo lo que hacen, como fui conociendo a varias SADE regionales. Pero antes de conocer los que estaban allí, ya había renunciado a la SADE central. (de ello hablaremos más en una segunda parte)

(Primera parte)

# (En la foto con el presidente de la SADE, en la Feria del Libro, presentando 'Un tal dr. Reich')

miércoles, 18 de marzo de 2026

Del capítulo sobre periodismo

 

Fue por los 90, en aquella 'resistencia cultural' contra el 'menemato', que con una serie de escritores nos afiliamos a un sindicato de periodismo (UTPBA). Eran tiempos de buscar formas de resistencias, como sucede hoy en estos tiempos en lo cultural y político.

Venía aportando unos escritos para diarios de la zona, pero era lo que considero escritos técnicos; si bien argumentaban sobre 'la salud mental' de la población y datos muy dramáticos de el aumento de depresiones, suicidios, violencia debido a causas que tenían que ver con la situación económica y como se había destruido el tejido social, no lo consideraba periodismo. Aquella década ya tenía el final anunciado que lamentablemente llegó en diciembre del 2001.


Conocía a varios periodistas locales y los que se estaban 'haciendo'. Encontraban el negocio en las Municipalidades, para armar su diario y con las dádivas (pauta se le dice ahora) de los intendentes, vivir bastante bien, hasta que cambia un gobierno. Vi crecer a varios en la región. Y lo más patético, visto a la distancia, es como era algo naturalizado. Era común para ellos ir a los agasajos 'del Día del periodista' en algún municipio. Con esto se construyó- mucho por esta zona del noroeste- la función de un periodismo servil, obsecuente y obediente al poder de turno. 

Solo por aquellos años había un diario que se editaba en San Miguel, que tuvo para esos tiempos, el coraje de hacer un periodismo crítico. Lo comprobé al estar una vez en una dependencia municipal, y ver como se agolpaban algunos empleados, para ver qué había salido en ese periódico. Tuvo la capacidad crítica de poder ver que estaba pasando con lo político y lo cultural. Muchos de los escritores locales fuimos beneficiarios de sus notas, para difundir nuestras actividades y libros. En esos espacios comencé a tener una columna sobre Salud Mental y luego sobre algo cultural; como muchos lectores lamentamos el cierre del diario 'La hoja', esa usina de información local.



Vinieron otros tiempos más tecnológicos. Pudimos comunicarnos más internacionalmente, para encontrar fuentes originarias, sin intermediarios. Más que nada empezaba a considerarme un cronista. Luego tuvimos oportunidad de enseñar en las Academias, se abría otra gran oportunidad. No solo para nuevas generaciones, sino para difundir, divulgar, informar y opinar en lo que seguimos entendiendo como libertad de expresión. Hasta aquí una primera parte en estos ya más de treinta años que uno lleva entre la literatura y el periodismo. En otros tiempos eran un debate. Hoy ya no tiene tanta importancia. Ambos están entrelazados para poder llegar con diferentes lenguajes a quienes necesitan estar informados y entender la importancia de quienes controlan (como empresas, con 'influencers') a un periodismo sin compromiso, como un negocio más. 


Carlos Liendro. 18/3/26



viernes, 27 de febrero de 2026

'Ultimo vals en Buenos Aires'


III

Hace tiempo que Ariel Dorfman es un personaje para mi novela. Primero por lo que leí de sus autobiografías: 'Deseando el sur, mirando al norte', donde está todo lo que sucedió en su mundo de viajero y exiliado. Desde su padre, que tuvo que salir de Argentina en 1943; de sus abuelos que vinieron de Rusia. Su 'bobe' había sido traductora y fue la intérprete de Trotsky cuando se firma el pacto con los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Lo había conocido en Suiza como exiliado.

Cuando su padre, con toda la familia deben salir de Buenos Aires, van a Estados Unidos. Terminada la Segunda Guerra Mundial su padre ingresa en Naciones Unidas. El 'macartismo' de la 'la guerra fría', hará el resto. Tiene la oportunidad de ir a la recién creada CEPAL en Chile. Ariel tendría ya unos 12 años, y como escribió, estaba muy identificado con la cultura norteamericana: los cowboys, el beisbol, la música, Disney. Tuvo que volver a hablar el español nuevamente. Por eso sus libros los escribe en dos idiomas sin problema.

Por la década del 60 como estudiante de Letras, consigue una beca en Berkeley y vuelve al norte. Vine en California, y le toca ver toda la nueva 'cultura hippie'; hay una parte que me impacto, no solo por como lo describe, sino por lo que llamamos 'identidad'. Decía: 'que al ver unos jóvenes 'gringos' tocando descalzos en la calle, 'Mr Taumborine man' de Bob Dylan, y pidiendo monedas, se indignó. Creía que no tenían derecho a 'hacerse los pobres', con todo el choque y el impacto que él había visto en su nuevo país (Chile), donde ahí la gente pasaba hambre de verdad. 

Participó por compañeros universitarios en lo que hoy llamamos 'militancia universitaria'. Así se fue acercando a Salvador Allende. Aquí comienza otra época y el sueño de la revolución. Allende gana las elecciones en Chile en 1970 y es el primer gobierno socialista de la región. Los ojos del norte no querían otra Cuba. Por eso Kissinger y Nixon durante varios años financiaron a empresarios, sindicatos de transporte y militares para derrocar a ese médico que había llegado a presidente. Dorfman fue asesor cultural del gobierno de Allende. Pudieron generar publicaciones de miles de libros, para que distribuyeran gratuitamente en las escuelas.

Vino el golpe del 11 de septiembre de 1973. Dorfman salva su vida porque ese día le piden cambiar el lugar el día y horario de trabajo. Aquel amigo que le pidió cambiar el turno fue asesinado, cuando  bombardearon la Casa de la Moneda. En el documental, que produce su hijo (director de cine), va caminando por lugares donde estuvo y hablan quienes lo ayudaron a esconderse. Esto se filma por 2007, cuando ya Pinochet no está más en el gobierno y Dorfman pudo regresar a Chile.

Ariel Dorfman nació el 6 de mayo en Buenos Aires en 1942. Y eso lo salvó cuando las tropas asesinas y los escuadrones de Pinochet buscaban a todos los que habían estado o colaborado con el gobierno de Allende. Pudo ingresar y pedir refugio en la Embajada argentina de Santiago de Chile. Pasó unos días muy duros, porque había francotiradores desde el frente de la Embajada y buscaban no solo amedrentar sino saber quién salía y entraba; disparándoles a quien quisiera saltar las paredes para entrar. Por aquí comienza mi novela de 'Último vals en Buenos Aires'. Logra salir con un salvoconducto, cuando la esposa del embajador argentino lo escucha hablar en inglés. Va a Buenos Aires, donde lo esperan familiares. La novela toma otro giro. Primero en terminar de ordenar sus papeles y saber que ya estaba 'fichado' en la policía del país, como si fuera un forajido peligrosísimo. Luego se reúne con varios amigos, intelectuales, periodistas (de renombre en aquella 'primavera camporista del 73'), que estaban eufóricos con los cambios que iba a venir en Argentina. Él les dice: 'esto está orquestado del norte, no se pueden quedar. Los van a buscar y matar a todos'

Hasta aquí un adelanto- que sí esta vez iremos entregando por 'sorbos'- a los amigos y quienes quieren leerla (1). Completará un ensayito de su obra literaria, de teatro, de artículos que escribe para la prensa internacional como activista de Derechos Humanos: 'Para leer a Ariel Dorfman' en un juego de palabras (me parece ya gastado, y tal vez tengo otro título) de 'Para leer al pato Donald'. Es el libro que escribió junto a Armand Matterlat. Por primera vez se analizaba comics (dirigido a la inocencia de los niños) desde lo que hoy se conoce como 'teorías de la comunicación', un análisis del discurso en aquellos momentos de 'la vieja guerra fría' (hoy ya son otras las tecnologías que logran disciplinar consumo, valores, en la ideología del mercado). Se jubiló como docente en la Universidad de Duke (USA), donde daba Literatura Latinoamericana, allí cuenta que algunos alumnos le recordaban 'Para leer al pato Donald). 
Después de tantos exilios, él al salir de Argentina, pudo ir a Bélgica, Francia, intentó quedarse en México y finalmente cayó de nuevo en Estados Unidos, donde llevó una vida académica. Tuve la suerte de conocerlo y verlo varias veces. Le prometí ese ensayito. En una dedicatoria firmada, que me hace en uno de sus libros, puso: "Esperando ese ensayo, con afecto AD"

Carlos Liendro

(1) En el libro 'Antología Mínima' editado en 2024, hay un adelanto de un esbozo de capítulo de 'El último vals en Buenos Aires, que aparece como microrelato. Fue leído en un encuentro del PEN-Escritores de Argentina.


 

miércoles, 25 de febrero de 2026

La postergada 'Trilogía'

 

II

La 'Trilogía' no postergó a la novelita ¿'Qué se sabe del poeta municipal?  Para decirlo más específicamente, uno de los libros de la Trilogía, es el que fue aplazando el cierre final de una novela que iba a salir, sobre un poeta y las condiciones mutantes de su existencia. Una novela tiene una arquitectura propia, pero como bien dicen, los que tienen oficio largo (no en mi caso) algún personaje, varios personajes, se nos escapan de las manos. Decimos: 'toma vida propia'. Nos taladran la cabeza, nos hace soñarlos, nos susurran cuestionándonos de por qué los hemos metido en esa situación, que no les gusta. 

Me ha pasado que algunos personajes me  han abandonado. Esos personajes no vuelven: uno escribe y escribe, pero no vienen. Otros después de un tiempo dan señales de vida. reaparecen. Creo a veces que van a un lugar donde se 'purifican', pueden perdonarse y perdonar y entran de nuevo silenciosamente a la novela. Esto llamamos en otros campos 'lo imaginario', la 'ensoñación', rituales que tiene la poética de la escritura, si va por ese camino. Otros senderos son más oscuros, siniestros y muchas veces no logramos descifrar qué dicen.

La 'Trilogía' fue un proyecto de poner en novelas, décadas de trabajo. La primera se iba a referir a todo lo que hicimos en 'Educación'. Así digo haber trabajado en el sistema educativo durante años, desde muy joven. Estaba ubicado (y hablo en pasado porque comienza con esa 'arquitectura' pero no continuó así) en la década del 80, con la primer marcha docente, 'la carpa blanca'. Muchos de esos protagonistas se han jubilado, han fallecido, se mudaron; y eso también le da un giro a estos tiempos donde lo político como realidad nos atraviesa de manera visceral. La 'Trilogía también debía marcar esos lugares de trabajo por donde anduve en el Gran Buenos Aires. En la zona norte: en educación; en la zona sur: las Universidades, las militancias de los jóvenes, sus carreras, su falta de inserción en el trabajo Lo más triste es que eso se sigue repitiendo, en las Universidades del conourbano. En la zona oeste: mis años en el sistema de Salud.

'Esa lejana canción del oeste' es la última de la Trilogía, pero la primera que está adelantada en su escritura. Comienza una primera parte, con el cierre de la Universidad de Lujan en 1979, durante la dictadura militar. La aparición en forma clandestina, subterránea de los servicios de inteligencia. En la inocencia de alguno de los personajes de la novela, desconocían por completo la presencia de estos 'servicios' en medio de las Asambleas estudiantiles. Comenzaba para este grupo: las persecuciones, las detenciones, y la salida del país. Luego en una segunda parte son esos lugares del oeste donde pasé por hospitales, salitas, atención en los problemas sociales y cruciales de la gente en salud. Debo decir que no había vuelto a la ciudad de Luján por mucho tiempo. Recién en una materia donde los alumnos deben hacer las prácticas (Hospital psiquiátrico de Open Door), pude volver a caminar y ver la nueva Universidad, que hasta tiene una estación debajo del puente que va a Mercedes. 

Una novela es detener el tiempo. No pertenece al orden de la melancolía, tal vez sí a un duelo no resuelto, guardado y lento. La realidad nos cachetea y también nos hace ver que mucho a cambiado, pero hay otras cosas que se siguen repitiendo. 'Esa lejana canción del oeste' iba a ser presentada en la Feria del Libro, pero aún preferimos esperar. Lo seguro es que este año- por lo retrasado que vamos en ediciones- saldrán dos novelas (no muy extensas): ¿Qué se sabe del poeta municipal? y 'Esa lejana canción del oeste'

( un esbozo de tapa del próximo libro)

martes, 24 de febrero de 2026

ACERCA DE LIBROS Y EDICIONES (1)

 

I

Entendí que hay una gran diferencia entre escribir y editar. Lo comprendí tarde. Fue después del 2010, y luego de una serie de operaciones que tuve cuando se editaron mis primeros dos libros. Tenía ganas de escribir un poco sobre esto. En por qué esos libros (variados), lo que sucedía en esos momentos alrededor, sus títulos. En total hasta ahora hay editados 11 libros y dos reediciones. Los dos primeros 'Un tal dr. Reich' y Apuntes para una epistemología no hegemónica', fueron editados por editoriales de amigos. A partir de esos libros, apareció la oportunidad de armar una pequeña editorial, que denominamos. SEXPOL. Es un homenaje al psicoanalista revolucionario Wilhelm Reich, cuando creó una agrupación de ayuda en salud mental, que trabajaba en Berlín.

A partir de allí, y con las facilidades de estos tiempos en diagramación, y buscando precios, se fue consiguiendo imprentas para poder editar a bajo costo una tirada de cien o doscientos libros. La micro editorial funcionó. Ya lleva más de 14 años. Se han presentado libros en Universidades (tanto en Buenos Aires, como en el interior), en la Feria del Libro (tanto la Internacional como la del Municipio de Malvinas Argentinas), en sindicatos, bibliotecas, Centros culturales y a donde nos invitaran para hablar de libros. Le han puesto el mote de 'batalla cultural' y no le han errado. Es una gran lucha, para que hoy se pueda seguir leyendo, que los libros estén al alcance de todos, aunque la tecnología nos quiera pasar por arriba.

Me autodenominaré crítico cultural por un momento, y aquí en este blog iremos analizando algunas de estas ediciones, para los que les interese. Muchas veces son amigos con una paciencia infinita, otras son ex alumnos, que después se enteran que su profesor escribe libros. La aventura de publicar y hacer luego la difusión es un nuevo trabajo que seguimos realizando artesanalmente y utilizando las redes sociales.

Una vez concluida una pequeña exposición de los libros editados, haremos la contraparte. Los que no están editados, o los que se van postergando y prolongando. Aquellos que quedan en capítulos sueltos, o cómo prólogos, relatos, introducciones y que aparecerán en misceláneas, o recopilados en aquellos que llamo 'juntados'. Todos igual corresponden a lo que denomino 'impulso' de escritura. Las novelas llevan un tiempo más largo, los ensayos son más escritura de urgencia, los cuentos pueden escribirse de 'un tirón'  y luego corregir; pero no pueden quedarse toda la vida corrigiendo. 

Cierro con dos secretos (ya divulgado a voces) sobre alguien que escribe: Un escritor es las lecturas que ha tenido y la otra de uno de mis escritores favoritos: 'La rutina mata el alma', que sirve para seguir buscando otras formas de escribir.




sábado, 11 de enero de 2025

Nuevos tiempos para Norman Mailer

 


En un artículo del 2022, se informa que un nuevo libro de Mailer no será publicado por la editora que tiene la mayoría de sus publicaciones. Random No quiso publicar un ensayo que contiene mucho material de los archivos Mailer, que administra su hijo Menor John Búfalo Mailer. Muchos de sus últimos escritos ya no eran novelas, sino correspondencia con otros escritores, artículos periodísticos, ensayos políticos. El autor de 'Los desnudos y los muertos' (aparecido en 1948) luego de sus tercer novela aproximadamente, comenzó a incursionar en la creación de revistas literarias y en el periodismo. Para la primera creó 'Village Voice'a fines de los 50 y luego invitado a escribir en periodismo siguió las campañas de los demócratas y republicanos. Había generado un nuevo estilo de periodismo y de escritura. Algunos lo compara con Tom Wolfe o Truman Capote, para esa incursión entre la literatura y el periodismo; pero Mailer era superior. Esos escritos eran muy polémicos, pero como periodista se metía en las internas de los candidatos. Ya son clásicas aquellas notas sobre las convenciones republicanas (la derecha en estados Unidos de aquella época) y sobre Nixon y Kennedy. Un escrito que nunca dejo de leer es: 'Superman va al supermercado'. Con ironía, irreverencia, estilo y crítica eran esos escritos de quienes iban a tener el poder por varios años.

En la década del 60 y el 70 subirá esas apuestas porque se meterá de lleno ya no solo en la literatura (escribiendo novelas y más artículos para diarios y revistas), sino en la investigación de temas como 'Oswald' (quien fue acusado de matar a Kennedy como único responsable), en el tema de Vietnam. Aquí escribe uno de los libros que le dará uno de los premios más importantes, el 'Pulitzer'. El libro es 'Ejércitos de la noche', donde aparece un magistral estilo. Desde los comentarios que hacían las revistas norteamericanas sobre las marchas (contra la guerra de Vietnam y los miles de ataúdes que llegaban de aquella región), criticando qué decía y hacía Mailer, hasta lo que describía de muchos intelectuales, que fueron detenidos en estas marchas (aquí aparecen Paul Goodman, Norman Mailer, el pediatra Dr Spock).

Sus escritos de los 90, ya tienen que ver con la era Bush, las guerras de Irak (sale 'Por qué estamos en guerra'), el poder del Pentágono, la expansión del imperio. Creo que no sorprende que en estos tiempos, que una editorial que se distribuye por todo el mundo, no quiera saber mucho sobre este tipo de literatura, que cuestiona, que nos hace ver hasta donde hay tanto silencio cómplice.

(primera parte)

Carlos Liendro

sábado, 28 de diciembre de 2024

Nadie es profeta en su tierra


 Fui invitado a el 'Mural de los escritores de Malvinas'. Ese día me había olvidado de llevar el celular para sacar unas fotos del acontecimiento tan original. Antes había visto que uno de mis libros, que había presentado para el mural, no tenía mi nombre y sí todos los otros autores. Lo que había enviado era mi primer novela: 'Espíritus (En el mundo de la materia)'. Creo que le mostré el detalle a uno de los organizadores y a quien hizo esa hermosa pintada con todos los 'lomos' de los libros como si fuera una biblioteca. Se los hice saber, cuando dije unas palabras acerca de mi novela, ya que ahora me había olvidado los lentes y no podía leer algún párrafo. Por eso conté de qué se trataba estas historias de mis abuelos, mi padres todos originarios de Salta. Creo que me excedí entusiasmado, con mis relatos de duendes, mulánimas, mandingas, curanderos, chamanes y otras creencias del norte Calchaquí, como una vez bautizó un cura a todo ese sincretismo de la colonia española conquistadora y los Pueblos originarios.

Volví de mi 'Provicetown', caminado esas playas anchas, ventosas y agrestes, de nuevo a la urbe. Trato de 'desenchufarme' un poco de lo que ya se considera 'locura suburbana' o del 'salvaje metropolitano'. Nombre que han tomado los antropólogos. Justo venía leyendo a uno de sus próceres, como Gregory Bateson. Quien en su juventud, estudió las 'interacciones' de las familias en Bali, e islas del Pacífico, el totemismo y el animismo. Todo ese aporte le permitió comprender más adelante 'Teorías de la comunicación'. Le fue más sencillo llegar a explicar como funcionaban familias de esquizofrénicos y postular 'el doble vínculo' (doble mensaje, con fuertes cargas de violencia y emociones verdaderas). Fue todo una gran contribución al modelo de vida que se vive en las grandes ciudades, donde va llegando la tecnología (él investigaba casos clínicos del Instituto de Salud Mental en California).


Volviendo a mi realidad, volví a visitar el Mural en la estación de Los Polvorines. Continuaba igual. Solamente me dije: 'es verdad, nadie es profeta en su tierra'. En esos momentos se estaban sacando unas fotos una señora mayor y su hijo. El jóven le dice a su madre, el que está aquí es un escritor de Malvinas. Mi cara habrá sido de gran asombro. Les agradecí las fotos y me vine caminando para cruzar la estación. Seguramente- pensé- habrá estado el día de la inauguración del Mural.

Carlos Liendro 28/12/24

 

domingo, 21 de mayo de 2023

De por qué el nuevo título del blog: Advertencias a mí mismo

 'Huéspedes de paso' pasó a editarse en papel. Ya van por el número 3, con pequeñas entrevistas, presentaciones de libros en las Feria Internacional del Libro en 2022 y 2023. 

Hemos dejado paso al cumplirse los cien años del nacimiento de Norman Mailer (nacido el 31 de enero de 1923) de este blog, cambiándolo de nombre: 'Advertencias a mí mismo', es un título de un libro de Mailer que se editó en Argentina, por una colección que dirigía Ricardo Piglia.


También se cumplen los 10 años de Sexpol Libros, y los festejaremos presentándolo en Bibliotecas, Universidades, sindicatos, junto a un grupo musical (que se presentó en la 47 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires), con la última re edición de 'Espíritus (En el mundo de la materia)'. Iremos informando por medios los blogs y las redes sobre las presentaciones próximas.

A su vez dejamos la información de un nuevo espacio de Cultura, Libros, Cine en radio. MOBY DICK, es un programa donde hablamos de actividades culturales, de nuevos libros y producciones de films regionales.

Carlos Liendro. Editor

Los 10 libros favoritos de Norman Mailer

 Ya sabéis que Normal Mailer era bastante crítico con la literatura ajena. De sus autores contemporáneos, la mayoría le parecían, en el mejor de los casos, prescindibles. Pero eso no quiere decir que no fuera un gran lector, y que algunos de los libros que había leído no le parecieran obras maestras (aunque con malicia, podríamos añadir que siempre y cuando quien lo hubiera escrito ya estuviera muerto).



En 2007 J. Peder Zane le preguntó a 125 autores de renombre cuáles eran sus 10 libros preferidos, con el objetivo de «determinar» los mejores 10 libros de todos los tiemposMailer fue uno de los que participaron en la encuesta, y entre sus libros de cabecera, encontramos muchos clásicos del siglo XIX.

Estos son los 10 libros favoritos de Norman Mailer:

  1. Anna Karenina – Lev Tolstoi
  2. Madame Bovary – Gustave Flaubert
  3. Crimen y castigo – Fiodor Dostoievski
  4. Los hermanos Karamazov – Fiodor Dostoievski
  5. Orgullo y prejuicio – Jane Austen
  6. Trilogía USA – John dos Passos
  7. Moby-Dick – Herman Melville
  8. Rojo y negro – Stendhal
  9. Los Buddenbrook – Thomas Mann
  10. Labyrinths (antología con relatos de ‘Ficciones’ y ‘El Aleph) – Jorge Luis Borges

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Volver a Mailer

 

NORMAN MAILER. Una de sus últimas entrevistas

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Nació en 1923 y murió en 2007. Norman Mailer fue un periodista que revolucionó la literatura, o quizás al revés: un escritor demasiado metido a periodista. Vivió toda su vida en Nueva York, pero se convirtió en una figura clave para entender la cultura del país entero. Un tipo correoso y sin mierdas. Leí ‘Los ejércitos de la noche’ demasiado pronto y ‘The Fight’ (el libro sobre la pelea entre Ali y Foreman) demasiado tarde. Su palabra es la ley. Cualquiera que esta sea.

Esta entrevista forma parte, al igual que la de Bob Dylan, del número especial del 40 aniversario de la edición americana de la revista Rolling Stone y fue realizada por Mark Binelli. La foto es de Richard Avedon.

NORMAN MAILER Periodismo de choque

¿Cuál fue su relación con la contracultura en 1967? Viniendo de la generación de la II Guerra Mundial, era un poco más mayor que la gente que lideraba el movimiento.

Veamos, en 1967 yo tenía 44 años, así que sí, sin duda era mayor que la contracultura. Tienes que tener en cuenta que este movimiento tuvo muchos problemas al nacer, socialmente hablando, porque durante toda la década de los años 50 pensábamos que éramos muy pocos, cuantitativamente. Esto fue durante los años de Eisenhower. Comparándole a él con los presidentes que han venido después, no fue tan malo, pero en aquel momento pensábamos que era horrible, porque era el típico americano simplón. Y pensábamos que el país estaba listo para explotar en medio de tantas nuevas ideas y de la nueva forma que teníamos de percibirlas. Debieron pasar sus buenos ocho años –era como poco 1965– antes de que la así llamada revolución empezase. Por entonces, yo  me sentía como el decano del movimiento. No era que la gente estuviera interesada en llamar a mi puerta para pedir consejo, sino más como observador.

¿Notaba la diferencia generacional?

Pensaba que ellos no tenían culpa de eso. Escuchabas a chicos decir: “Quememos la bandera americana”. Incluso peor: un tipo grosero que conocía decía: “Quememos un perro, para mostrarles cómo es quemar a una persona en Vietnam”. Recuerdo que le dije: “¿Estás gilipollas? ¿Quemar un perro?”. Pero era algo típico del extremismo. Mi generación salía de una guerra, sintiendo por un lado que había participado en un hito, pero por el otro sintiéndose traicionada. No habíamos participado de esa guerra para entrar acto seguido en una Guerra Fría. Teníamos raíces. Teníamos un sentido histórico de las cosas. Yo tenía la sensación de que esta nueva generación a la que te refieres había salido de la nada y que no tenían ni idea de lo que estaban haciendo. Por otro lado, era podidamente excitante, porque al menos estábamos estallando. Pero este “nosotros”, como digo, parcialmente difuminado.

¿Qué más dividía a su generación? ¿Qué sucedía con la cultura de las drogas?           

Bien, por supuesto, en los años 50, los que habíamos sido fumadores de marihuana estábamos muy orgullosos de ello. Pensábamos que la marihuana era el camino secreto para la revolución, de modo que si todo el mundo fumara marihuana llegaríamos a la revolución, porque cuando estás bajo los efectos de esta planta puedes verlo todo claro y nítido. Yo fui fumador de marihuana hasta que lo dejé diez o veinte años después. Tenía la sensación de que estaba reduciendo mi futuro con la marihuana. Me fumaba un porro –cuando lo hacía me colocaba de verdad– y era incapaz de hacer nada durante los siguientes dos días. Me di cuenta de que si quería ser un escritor serio y trabajar mucho, tenía que dejarlo, así que lo hice a regañadientes. Los chicos más jóvenes tomaban drogas más duras, pero yo nunca me metí en ese rollo.

¿Nunca probó las drogas psicodélicas en aquella época?

Antes de que el LSD apareciera había una cosa que se llamaba… ¿cómo coño se llamaba? Empezaba con “m”… ¡mescalina! Recuerdo que lo probé una vez, en Nueva Orleáns, y me puse malísimo, me volví medio loco. Así que nunca más volvía a probar nada de eso. Nunca probé el LSD. De hecho, rechazaba su uso.

¿Por qué?           

Porque encontraba que era como muy fácil. Siempre he tenido esta cosa fuerte, llámalo sentimiento, llámalo prejuicio, llámalo convicción… de que los misterios no están disponibles tan fácilmente. Te tienes que ganar el acceso a ellos. No aprendes las cosas para hacer un uso simple de ellas. Y tenía la impresión de que el LSD era como una autopista directa al misterio. Y lo que no me gusta nada del ácido era que la gente que lo tomaba perdía cada vez más el control. Se vaciaban y se volvían insípidos. Siempre pensé que en realidad Leary era un completo gilipollas. ¿Qué era eso de “conéctate, ponte en marcha y abandona”? Pensaba que estaba echando a perder a toda una generación así que no tengo nada bueno que decir sobre él y pienso que, a pesar de que pasaban cosas excitantes, también sucedían cosas horribles, entre las que destaco el hecho de que una generación entera se estaba consumiendo por algo sin importancia.

¿El rock & roll era otro motivo de conflicto?

Yo adoraba el jazz. Durante los años 50 solía ir al Five Spot a escuchar a Thelonious Monk, a Sonny Rollins… Eran héroes para mí. Pensaba, volviendo al tema, que el jazz era una puerta extraordinaria a los misterios de la vida moderna. Y pensaba que el rock & roll era algo monótono comparado con el jazz y nunca me gustó. Veía que crecía cada vez más y lo comparaba, de algún modo, con el crecimiento del LSD. Era como si todo se estuviera abaratando. Y pienso que todavía pasa eso hoy en día. Ahora vivimos en un ambiente mucho más barato que antes.

Escribiste de las convenciones políticas de 1968 en tu libro Miami y el Sitio de Chicago. Echando la vista atrás, ¿cuál piensas que es el legado de las protestas que tuvieron lugar en Chicago durante ese año?

Creo que el Partido Demócrata se está liberando de una vez por todas. Ha estado adormecido desde el mismo año 68. La convención provocó un daño tremendo al Partido Demócrata, porque partió al partido en dos –fue casi bíblico, como lo de la división de los mares–. Estaban los que se oponían por completo a la guerra de Vietnam y estaban literalmente dispuestos a dar la vida por sus creencias, mientras que la otra parte del partido pensaba “¡Vosotros fuisteis los que nos metisteis en esto! ¡Vosotros jodisteis el partido!”. Fue un horror, y el partido se ha tambaleado desde entonces. 1968 fue un desastre para los demócratas.

¿Por qué crees que este presidente [George W. Bush] y esta guerra no han conseguido generar el mismo nivel de protestas?

Bueno, creo que no ha generado el mismo nivel de protesta porque tan sólo han muerto allí unos pocos miles de soldados profesionales. ¿Qué es lo que tenemos sobre la mesa? ¿3.000 soldados americanos profesionales? Las bajas americanas en Vietnam fueron 50.000, y se trataba de soldados llamados a filas. Sin embargo, creo que sí que hay un enorme resentimiento por esta guerra en Irak. Y este resentimiento está plenamente justificado. Probablemente estemos hablando de la guerra más cobarde en la que hayamos estado nunca, con menos sentido, especialmente cuando miras a los listos que nos han metido en ella, estos neo-conservadores que pensaron que todo iba a ser facilísimo.

¿Crees que es una guerra más errónea que la de Vietnam?

Bueno, la de Vietnam también fue una guerra terriblemente errónea por una sencilla razón: se trataba de un comunismo caníbal. Había diferentes facciones comunistas luchando entre ellas, y si las hubiéramos dejado solas, hubieran desaparecido por sí mismas. En lugar de eso, Estados Unidos sufrió de paranoia. Pensamos, de manera incorrecta, que aquel comunismo iba a expandirse por todo el mundo hasta controlarlo. Todo, en mi opinión, por esta mala conciencia tan cristiana.

¿Qué quieres decir con eso?           

Que se supone que no podemos estar todo el día pensando en enriquecernos, enriquecernos y enriquecernos. Se supone que tenemos que cuidar de los pobres, si somos buenos cristianos. Pero el buen cristiano no existe. Si acaso, sólo encontramos un hombre o mujer de cada mil. El cristiano medio es una mezcla, como todos nosotros, con su lado bueno y su lado malo. Los cristianos practicantes han estado en el poder de este país durante toda mi vida y siempre han afirmado que el comunismo es la semilla del diablo. No lo ven como un sistema político formado por gente como ellos, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Hablando de la Guerra Fría, en el libro The White Negro escribiste sobre cómo la amenaza de una masacre nuclear produjo una crisis existencial entre la gente joven.

Que la muerte ya no tenía sentido, que se moría por nada.

¿Ves algo parecido ahora en esta guerra contra el terror?

El 11 de septiembre es un ejemplo perfecto para entender esto. El horror, el impacto, viene cuando piensas que un día te levantas por la mañana, dices adiós a tus hijos, das un beso a tu mujer, te vas al trabajo y mueres. Eso fue un shock intolerable. Por eso los terroristas son tan odiados, porque acaban con la idea de que vas a tener un muerte con un significado especial, así que, por tanto, ¿de qué sirve trabajar tan duro si no lo haces en nombre de algo con más significado? Por eso es por lo que Bush puede seguir en sus trece: “¡Terroristas!, ¡Terroristas!, ¡Terroristas!”. De alguna forma, Bush es un terrorista, porque alguien que se pasa todo el tiempo gritando “¡Terroristas!” es para conseguir una reacción, sin un propósito moral más alto.

Su propósito es generar miedo.

Está generando miedo donde no necesariamente tiene que residir ese miedo. La ventaja de ser un novelista es que adquieres desde muy joven el hábito de ver cada cosa de la vida desde todos sus puntos de vista. Particularmente te fijas en alguien que es horripilante, te gusta escucharle para ver cómo es. Así que, desde esa perspectiva, ¿cuál es la historia de los terroristas? La historia de los terroristas es que trabajan contra todos los elementos, relativamente hablando. No tienen apenas medios. Lo único que tienen es la posibilidad de hacer bastante daño en algunos sitios y matar a algunos cientos o a algunos miles de personas, así que si pueden lograrlo, sentirán que han triunfado, porque dado el resultado por el que políticos baratos como Bush se están peleando, les merece la pena, hasta cierto punto.

¿Cuál es la historia de Bush entonces si esa es la historia de los terroristas?

Bush es un terrorista.

¿Crees que es el peor  presidente de todos los tiempos?

Es un terrorista espiritual. Es interesante que, retrospectivamente, haga parecer a alguien como Nixon un buen presidente. Nixon era un hijo de puta cuya vida interior probablemente oliese a meado reconcentrado, pero era jodidamente listo, y era serio, y podía reconocer sus límites cuando se metía en algún lío. Así que mirando atrás, sí, estaríamos muchísimo mejor con Nixon que con Bush.

Acabo de ver un antiguo debate que protagonizaste junto con Marshall McLuhan…

Dios mío…

Era un programa de televisión en blanco y negro de 1968, y ambos hablabais del “sobre electrónico” y de la idea de la sobrecarga de información. Lo estaba viendo en el Google Video, así que la situación era bastante surrealista. ¿Crees que los cambios tecnológicos de los últimos cinco años han tenido algo de positivos?

No sé si son positivos en absoluto. Hay una ligera conexión entre la información creciente y el conocimiento sexual creciente. Llega un punto en el que si adquieres mucho conocimiento sexual, al final acabas mitigando el impacto. Y creo que eso mismo pasa con la información. Cuando posees mucha información y la consigues fácilmente, tiendes a utilizarla bien de forma desagradable, dejando a un lado la vanidad, o bien tiendes a ser indiscriminado con ella. Quiero decir, hace muchos años era complicado: tenías que consultar enciclopedias, tenías que ir a la biblioteca, a lo mejor pasar un día entero allí, era excitante. Ahora aprietas un par de botones y ya tienes toda la información, que, por cierto, siempre viene presentada en ese estilo mediocre tan característico de internet. Está ligeramente amortiguada. Y diría que si hay una cosa que no está bien de los cambios tecnológicos son esas dos palabras: “ligeramente amortiguada”.

¿Utilizas internet?

Ni tan siquiera sé cómo encender un ordenador.

Así que…

Lo utilizo indirectamente. Mi mujer utiliza uno y mi secretaria también, así que disfruto de los beneficios sin tener que utilizar los ordenadores.

¿Crees que el convertirte en un literato famoso te supuso una gran distracción?

Claro que sí, un extra, una trampa. Hizo de mi vida una caricatura.

¿Qué es lo que más te molestaba, más allá del concepto erróneo que tenía la gente sobre ti?

Nada me enfadó tanto como lo que decían de que yo odiaba a las mujeres. Crecí en un mundo lleno de mujeres, mujeres encantadoras, y siempre me han encantado. Cuando crecí fui lo suficientemente idiota como para hacer un par de comentarios sobre las mujeres. Hice un par de comentarios totalmente ridículos con el paso de los años, y, claro…  Pero no todas las mujeres en la revolución feminista eran feas. Gloria Steinem, por ejemplo, era guapa. Pero había un montón de mujeres feas que tomaron parte de aquella revolución, y odiaban a los hombres. Buscaban objetivos que despreciar y yo era uno de ellos.

Decir que había un montón de gente fea en el movimiento feminista no te va a reconciliar con las feministas.

Me refería a los primeros tiempos, ¡los primeros tiempos! Ahora forman parte de la población general.

Estuviste con Hunter S. Thompson en Zaire en 1974, cubriendo la pelea entre Muhammad Alí y George Foreman. ¿Cómo fue aquello?

Lo de Zaire fue fascinante. Estábamos un montón de escritores allí a los que nos encantaban los combates profesionales y teníamos la idea de la pelea absoluta y completamente interiorizada. Entonces Hunter vino con algo típico de él: éramos como un Consejo de Expertos y su experiencia a lo largo de su vida era que todos consejos de expertos eran un montón de mierda. Pensaba que iba a ser el líder de todo aquello. Tenía la idea de que no iba a aprender más de boxeo en dos semanas de lo que el resto había aprendido durante toda la vida, así que tenía que hacer algo distinto a nosotros. Y lo que decidió fue que iba a ver la pelea con Mobutu, que era el dictador de Zaire. Intentó por todos los medios sentarse junto a Mobutu, pero no lo consiguió.

Le vi en el avión de vuelta, borracho y bebiendo muchísimas cervezas seguidas. Lo recuerdo como ejemplo de su inmensa adaptabilidad –corría muchos riesgos así que si no le salía bien, ¿qué más daba? Siempre había otro riesgo a la vista, así que pasaba a otra cosa–. Esa fue una de sus últimas aventuras.

¿Seguías su trabajo?

Miedo y asco en Las Vegas es, no diría que mi libro favorito, pero sí es una absoluta maravilla. Todo lo que hizo en vida fue, de algún modo, una gran novela. Se saltó tantas reglas que me marearía si tuviera que evaluarlo. A veces yo no aprobaba las reglas que él rompía, desde el punto de vista de que yo era un escritor más establecido de lo que él era, pero esa actitud desafiante siempre me atrajo. Es una de esas personas de las que puedes leer una sola página de su trabajo y conmoverte, y no se puede decir eso de muchos escritores. Es rara la vez que uno no se estremece al leer una página de Hunter.

¿Qué hiciste cuando los ‘baby boomers’ abrazaron con retraso a la ‘greatest generation’?

[Risas] No creo que nunca nos hayamos visto así a nosotros mismos. Es gracioso. No tiene nada que ver con lo que pasó en realidad. Y la realidad es que nos quejábamos, nos enfadábamos, estábamos furiosos. Nos quejamos de la guerra. La idea de la “generación más maravillosa” no estaba a la altura de nuestra vanidad. No sé lo que fue para la gente más joven, pero supongo que los más inteligentes sólo dirían, “anda, más mierda”.

sábado, 23 de mayo de 2020

Juan José Saer

Hoy sábado 23 de mayo no me olvidé de ver 'Los 7 locos', allí estuvo Juan José Saer. El recuerdo es de 1997. Saer faleció en 2005

lunes, 13 de abril de 2020

Editoriales y plataformas online liberan sus contenidos durante la cuarentena

La iniciativa puede seguirse a través las redes sociales con el hashtag #YoMeQuedoEnCasaLeyendo. Hay material diverso y para todas las edades

La iniciativa, que surgió en España y ahora se extiende a la Argentina, permite acceder gratuitamente a libros para chicos, cuentos, novelas y hasta notas de investigación.
Ministerio de Cultura de la Nación. La institución pone a disposición de forma gratuita “12 cuentos nacionales interpretados por autores”. En su audioteca pueden encontrarse verdaderas joyitas de la literatura nacional leídas por los mejores intérpretes. Por ejemplo, El cerebro musical, de César Aira leído magistralmente por Fernando Noy, El Rescate, de Daniel Moyano por Norma Argentina; Gran noche de los Trenes, de Sara Gallardo por Adriana Aizemberg o Ay, Enrique, de Elvira Orphee por Verónica Llinás. Una forma de volver en la adultez a la etapa en que nos leían cuentos antes de dormir. Se pueden descargar y escuchar en https://www.cultura.gob.ar/publicaciones/audioteca/
Anagrama. Esta editorial propone que los lectores retiren sin cargo en cualquier lugar en que se vendan e-books los siguientes títulos: Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos; Mis documentos, de Alejandro Zambra; Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez; Años felices, de Gonzalo Torné; y Un buen detective no se casa jamás, de Marta Sanz. Se descargan desde Apple, Google Play Books y BajaLibros.
Grupo Planeta. Pone a disposición de los lectores los títulos: El tiempo entre costuras de María Dueñas , La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón,  una novela de casi 600 páginas que forma parte de la serie El cementerio de los libros olvidados,Los hombres que no amaban a las mujeres , de Stieg Larsson, de la serie Millennium, El código Da Vinci de Dan Browun,.Todos se pueden descargar gratis hasta el 31 de marzo o leer sin costo en https://keepreadingencasa.planetadelibros.com/ y en las plataformas de libros electrónicos como Kindle.
Penguin Random House: Este grupo editorial impulsa, a través de sus redes sociales, una serie de actividades que incluyen sorteos, autores leyendo sus trabajos o contando qué están leyendo y muestras de audiolibros que se pueden encontrar en https://www.megustaleer.com.ar... y expone los comienzos de algunas de sus más recientes publicaciones.
Editorial Norma: Propone descargar gratis parte de su catálogo de libros infantiles y juveniles. Simbad el marinoMitos griegos de amor y aventura y El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde. Para hacerlo hay que ingresar a https://www.normainfantilyjuvenil.com/ar/libros/coleccion/golu, elegi el libro, buscar la pestaña "Recursos" y después "Otros recursos".
Fondo de Cultura Económica: Una buena noticia para aquellos a los que les gusta la poesía argentina: ya se pueden leer gratuitamente algunos de los poemas de la gran Olga Orozco, tomados de la antología Relámpagos de lo invisible, cuya selección y prólogo estuvo a cargo de Horacio Zabaljáuregui.  Los poemas elegidos se pueden leer en:  https://drive.google.com/file/d/1J0aJlmW0sG9T5pkrCNSvODzpBROhL9-g/view.
Cada semana pondrán a disposición de los lectores distintos títulos de su catálogo.
El Ateneo:  Entre las ficciones ya disponibles figuran cuentos del libro El archivo de Sherlock Holmes , de Arthur Conan Doyle y novelas como Que nadie te salve la vida , de Flavia Company, que cruza las historias de cuatro personajes que cargan culpas y remordimientos, y Mal de muchas , de Marcela Alluz, una historia de mujeres contemporáneas.
Leamos.com: Ofrece acceder gratis por 30 días y sin limitaciones a sus libros digitales y audiolibros. Tiene títulos tan interesantes como Vámonos. La increíble historia del polizón Marcos Abraham.
Scribd: La plataforma de lectura por suscripción, sumándose a las propuestas de leer en casa, liberó sus contenidos digitales por 30 días. De esta forma quienes la consulten podrán tener acceso a más de un millón de libros y audiolibros que incluyen más de 75.000 títulos en español.
Mansalva. Ofrece tres ebooks de César Aira que subió a la web con los relatos Dante y Reina, Margarita (un recuerdo) y Cecil Taylor.
Revistas crisis y Aguinaldo: Se suman a las propuestas de lectura en cuarentena y liberan contenidos para leer en forma digital. La colección completa de Crisis se puede consultar en https://revistacrisis.com.ar/b... y al primer número de Aguinaldo en https://es.calameo.com/read/0061868034db78d147aaa